| Boletín IFP | Desarrollo - Desarrollo Económico | |
Mayo 2005 |
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| Adaptación de los migrantes aimaras
en el contexto urbano de Lima: La asociación como mecanismo de sobrevivencia |
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| Por Moises Suxo Yapuchura | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| La socialización primaria y secundaria del niño en el contexto donde ha nacido es objeto de muchos estudios e investigaciones. Sin embargo, respecto a la incorporación del niño y del adulto migrante aimara a un centro urbano hay ausencia de investigaciones, al menos eso hemos constatado en la búsqueda de fuentes bibliográficas. ¿El migrante aimara adulto que fue socializado en su cultura tendrá que ser socializado de nuevo en la ciudad? ¿Qué tipo de socialización deberá recibir en este nuevo ambiente? ¿A este proceso podemos llamar adaptación? o ¿Socialización secundaria? Son algunas preguntas que nos motivan a pensar, reflexionar y escribir este ensayo. En este escrito optamos por la idea de que el migrante no necesita una socialización de tipo primario, ya que es una persona socializada y portadora de una visión del mundo, conocimientos y de un lenguaje propios. En otras palabras , ya ha internalizado el mundo y la sociedad en su niñez y adolescencia. Pero, por ser la ciudad otro contexto y con otra dinámica de vida, requiere una especie de socialización secundaria, porque debe adquirir e internalizar las instituciones propias de la urbe, a pesar de que en su pueblo ya haya internalizado las instituciones de su cultura y además los roles sociales, y la división social del trabajo. En sentido complementario este proceso se llamaría adaptación al medio y para ello los migrantes utilizan una serie de estrategias o formas de respuesta frente al contexto urbano. Por lo tanto, la socialización secundaria y la adaptación son procesos vinculantes que se apoyan mutuamente para explicar la incorporación del migrante a la ciudad a través de diversos mecanismos. La capacidad de articulación de las asociaciones en la ciudad de Lima por parte de los migrantes, principalmente del pueblo aimara de Unicachi, es una de las principales estrategias que les ha permitido adecuarse e incursionar sin choques graves frente al nuevo escenario social. Es por esto que en el presente ensayo presentaremos cómo este pueblo ha generado sus propias respuestas ante un contexto adverso y discriminatorio como es la ciudad de Lima. Entonces, el principal objetivo de las páginas que siguen es reflexionar sobre el rol que ha cumplido la Asociación Distrital Unicachi (institución de migrantes) en la adaptación de las familias aimaras del distrito de Unicachi en la ciudad de Lima. Sin lugar a dudas dicha asociación se ha convertido en uno de los principales mecanismos de adaptación que utilizaron los unicachinos en el contexto urbano de Lima. Migración de las familias
aimaras de Unicachi hacia Lima Los primeros migrantes del pueblo de Unicachi(2) llegaron a Lima a fines de la década de 1940 en condición de comerciantes de carne seca y salada conocida como charqui. Sus productos los distribuyeron en el Mercado Minorista del distrito de La Victoria(3). Estos negociantes venían eventualmente para luego retornar al pueblo de Unicachi. En las postrimerías de los años de 1950 otros migrantes unicachinos se establecieron como obreros de las fábricas pesqueras en el puerto del Callao. En estos primeros años de vida en la ciudad, al no poseer una estrategia colectiva, tuvieron problemas de adecuación para hacer frente al nuevo ambiente. Es en este último lugar donde en 1961 se constituyó la primera organización social de Unicachi con el nombre de Centro Deportivo Cultural Unicachi(4). A esta estrategia de adaptación que crearon los unicachinos podemos llamarla institucional y comunitaria, dado que el parentesco familiar, comunal y étnico les posibilitó no sólo organizarse para enfrentar las dificultades, sino también brindar apoyo al pueblo de origen y preservar la cultura ancestral aimara. En la década de 1970 las familias migrantes de Unicachi siguieron llegando a Lima. En ese entonces ya en el Mercado Minorista se habían establecido muchos unicachinos como propietarios o inquilinos de los puestos de venta. Entonces, a partir de esa fecha ya no es el primer puerto del Callao el centro receptor de los migrantes unicachinos, sino es el mercado mencionado que se encuentra en el distrito de la Victoria porque las fábricas pesqueras fueron trasladadas a la ciudad de Chimbote que está ubicada al norte del departamento de Lima. A partir de ese momento el comercio se convirtió en la principal actividad económica de los residentes unicachinos en la capital. Las formas asociativas de organización comunal adoptadas por los unicachinos en las primeras décadas de su estancia en Lima se van transformando entre los años 80 y 90 de acuerdo a las nuevas necesidades y los desafíos que surgieron en el proceso de inserción a la urbe. En este marco se fundó la Asociación Distrital Unicachi en 1977 conocida como la institución matriz del pueblo de Unicachi en Lima por su gran labor social y la unidad distrital que propició. Más tarde nacen, con propósitos también sociales y culturales, la Asociación Cultural Marcajja en 1984 y el Centro Cultural de Unicachi en 1993. También se van articulando formas de organización económica de tipo familiar e informal junto a las instituciones sociales. Las familias migrantes del distrito de Unicachi establecieron
sus viviendas en los distritos donde se encontraban sus centros de trabajo(5)
(principalmente mercados). Donde hay una mayor afluencia de familias
unicachinas son los distritos de La Victoria, Santa Anita, San Juan
de Miraflores, Villa El Salvador, entre otros. Como lo afirma Altamirano
en relación a otros pueblos en Lima (1988: 50) “ la mayor
y mejor ejecución de las estrategias de supervivencia en el contexto
urbano se ve favorecido por el hecho de que los migrantes más
pobres en Lima, tienden a ubicarse en áreas contiguas en los
pueblos jóvenes”. Dificultades de adaptación
de los migrantes en la ciudad El límite económico nos indica que los empleos mejor remunerados son ocupados mayormente por los criollos y mestizos de estratos sociales acomodados. Por el contrario, los migrantes indígenas laboran en trabajos de menor categoría y con ingresos económicos paupérrimos, como por ejemplo ser barrenderos y domésticos(6). Por eso, engrosan las filas de los estratos económicos y sociales más pobres. El límite político, se refiere a la dificultad de recrear las formas de gobierno comunal y la estructura peculiar de relación entre el poder político y religioso. El límite social, establece la dificultad del ascenso social en la rígida estructura social que prevalece en la colonial Ciudad de los Reyes o Lima. Otras dificultades de adaptación al medio urbano de los migrantes de Unicachi fueron, la limitada escolaridad o falta de preparación y el monolingüismo aimara. Los migrantes varones de este pueblo son generalmente personas de escasa formación educativa, la mayoría de ellos apenas han podido concluir sus estudios primarios, otros con primaria incompleta y solo algunos han pasado por el nivel secundario. La situación de las mujeres es peor, pues ellas, en gran porcentaje no han tenido la oportunidad de ingresar a la escuela, las que en términos occidentales son consideradas analfabetas. El uso exclusivo de la primera lengua y por consiguiente la falta de manejo de castellano fue otro factor que dificultó una adaptación sin mayores trastornos. Como lo afirma Altamirano (op. cit.: 53), “otros obstáculos que dificultan la adaptación de los migrantes campesinos a la vida urbana son: su escasa escolaridad, su monolingüismo predominante o un bilingüismo incipiente y su mínima o nula experiencia migracional previa”. Los problemas que enfrenta el migrante son muchas, las principales son en mi opinión el apremio por encontrar un trabajo y la necesidad de hallar apoyo emocional de parte de un coterráneo suyo. Según opina Altamirano (op. cit.: 54), “ la vida cotidiana de la mayoría de los migrantes pobres se desarrolla con angustias, discontinuidades y retos no sólo laborales, sino sociales, culturales, políticos y religiosos. Las respuestas a dichos nuevos retos son intermitentes, y ello puede afecta la esfera psicológica del migrante”. En la situación particular de pueblo de Unicachi las angustias son menores, pues a fines de los años 1970 la economía de los migrantes de este pueblo era relativamente estable y la asociación coadyuvó hacia ello. Ante esta situación crítica los migrantes adoptan diversas respuestas o mecanismos que va desde la asimilación o adaptación gradual al nuevo contexto hasta optar por el retorno al pueblo de origen. Como hemos indicado, a pesar de los límites impuestos por la sociedad criolla, la mayoría de migrantes recurre a estrategias que les son propias de su comunidad para enfrentar al nuevo ambiente con éxito. Altamirano menciona cuatro estrategias de sobrevivencia a saber: parentesco, reciprocidad, el curanderismo urbano y la organización colectiva en la forma de asociaciones o clubes. Nos parece que las dos primeras estrategias podemos unirla en la capacidad que tiene los migrantes de generar asociaciones como en el caso del pueblo de Unicachi. Entonces, la estrategia de la asociación de migrantes permitió a muchas familias migrantes de Unicachi a adaptarse sin demasiadas complicaciones al nuevo escenario. La Asociación Distrital
Unicachi en la socialización de los migrantes Las instituciones que internaliza el migrante en su nuevo hábitat son el Estado ( no tenía presencia en el pueblo de origen), los sectores sociales, las organizaciones sociales de base, el sindicato, el mercado, el barrio y la vecindad, entre otros. Pero, como dicen Berger y Luckmann (op. cit.: 177), “los procesos formales de la socialización secundaria se determinan por su problema fundamental: siempre presupone un proceso previo se socialización primaria; o sea, que debe tratar con un yo formado con anterioridad y con un mundo ya internalizado”. El migrante no sólo internaliza nuevos submundos institucionales sobre las instituciones aprehendidas en su contexto propio, sino que recrea las estrategias vinculadas a su cultura colectiva con el objeto de insertarse mejor en un medio que le es adverso a sus capacidades. La socialización secundaria implica también la internalización de conocimientos específicos que se adquieren de diversas formas (cotidianamente o formalmente) y la división del trabajo. Como señalan Berger y Luckmann (op. cit.: 175), “la socialización secundaria es la adquisición del conocimiento específico de “roles”, estando éstos directa o indirectamente arraigados en la división del trabajo”. Sin duda, el migrante adquiere nuevos roles que el medio urbano impone a sus habitantes. Estos roles que asumen los migrantes dentro de una estructura socioeconómica piramidal son de supervivencia e intrascendentes frente a los roles que desempeñan los estratos nativos criollos y mestizos de la ciudad. El pase de una socialización en el pueblo de origen a la adaptación a la ciudad es un proceso transformador y se realiza con una serie de actos. Por ejemplo la incorporación del migrante como asociado de la institución significa que asume su compromiso social con su pueblo. En la socialización secundaria se puede prescindir relativamente de una identificación con carga emocional como en la socialización primaria, ya que el migrante ya no necesita de una identificación de este tipo, sino le basta una identificación mutua con sus coterráneos. Pero, Berger y Luckmann (op. cit.: 183) afirman que “la socialización secundaria adquiere una carga afectiva hasta el grado en que la inmersión en la nueva realidad y el compromiso para con ella se definen institucionalmente como necesarios” En el caso del pueblo de Unicachi la institución mencionada se hace responsable del papel del agente socializador y de los otros significantes de las familias migrantes que solicitan su apoyo. Como señalan Berger y Luckmann (ibid.) “ la relación del individuo con el personal socializador se carga correlativamente de “significación”, vale decir que los elencos socializadores asumen el carácter de los otros significantes vis-a-vis del individuo que está socializándose”. Lo anterior nos indica para nuestro caso que la interacción entre los migrantes y la asociación se vuelve significativo y esta última asume el rol de propiciar una adaptación sin sobresaltos de los migrantes. La adquisición del idioma castellano como segunda lengua por parte de los migrantes de Unicachi, se aprende a partir y en referencia a la lengua aimara. Entonces su aprendizaje es un proceso que toma su tiempo. Al respecto Berger y Luckmann (op. cit.: 181) sostienen, ”una segunda lengua se adquiere construyendo sobre la realidad ya establecida de la “lengua materna”. Durante largo tiempo cada elemento del nuevo idioma que se está aprendiendo se re-traduce continuamente a la lengua propia”. Obviamente que la primera lengua sirve como conocimiento previo para el aprendizaje del otro. En consecuencia, la segunda lengua también se construye sobre la base de la primera al igual que la socialización secundaria sobre la primaria. La Asociación Distrital Unicachi es precisamente la institución social que se ha convertido en un mecanismo que ha servido para cumplir el rol socializador de muchas familias migrantes a la ciudad de Lima. Dicha organización de alcance distrital fue constituida como reitero por los migrantes de Unicachi a fines de la década de los años 1970(7). Desde sus inicios algunos de sus objetivos principales fueron unificar e integrar a los pobladores de Unicachi, difundir las manifestaciones dancísticas aimaras y brindar apoyo económico al pueblo de origen. Respecto a los dos primeros objetivos podemos afirmar (en calidad de testigo) que dicha cohesión no solamente estaba referido a estar unidos, sino principalmente a ayudarse mutuamente en lo económico y que la estancia en la ciudad también se convierta en una recreación de las costumbres y valores culturales propios, en otras palabras, queremos decir que dichos objetivos facilitaron a que la adaptación de las familias migrantes al contexto urbano no sea traumática al menos. La ADU(8) es la principal institución social de los migrantes unicachinos que ha propiciado que la incorporación del recién llegado a Lima no afecte, en términos generales, su psicología. Esta capacidad o respuesta de organización de parte de los primeros migrantes del pueblo de Unicachi no sólo les han permitido adecuarse o adaptarse al contexto urbano, sino también a reproducir su identidad cultural aimara y desde luego cooperar al desarrollo material del pueblo de origen.
El papel de la Asociación Distrital Unicachi fue importante a lo largo de su existencia en lo social, cultural y económico. Las que han beneficiado en mayor medida al pueblo de origen, a las familias que han estado cerca de esta institución y en menor grado a los pobladores migrantes que no eran sus miembros. Desde su fundación la ADU ha realizado una serie de actividades de distinta índole como por ejemplo: organización de festividades costumbristas, promoción permanente de las danzas aimaras, práctica del fútbol, realización de asambleas comunales con presencia de autoridades del pueblo de origen, incentivar las iniciativas económicas colectivas, apoyo material al pueblo de procedencia etc. Como participante de este proceso de reproducción de los valores propios, pienso que todas las actividades mencionadas convergen a que el migrante de Unicachi se sienta tanto psicológica como físicamente en condiciones óptimas. Es decir, que el migrante se adecúe y se inserte con mayor soltura al contexto urbano. En ese sentido y relacionado a otro pueblo aimara en Lima (Vilquechico) Altamirano señala (1988: 71) “las asociaciones han desplegado variadas actividades a favor de sus miembros y de sus pueblos como la organización de actividades recreativas y de diversión gratuitas, que permite una mayor interacción grupal. Al respecto, uno de los beneficios de la asociación es su alto valor psicológico y cultural, pues como se ha dicho reduce los riesgos de choque cultural, desadaptación y marginalidad”. La realización de actos recreativos como las fiestas tradicionales y costumbristas al estilo de la tierra de origen, de parte de la Asociación Distrital Unicachi, benefició a que los migrantes se sintieran anímicamente fortalecidos por sus orígenes y por consiguiente las dificultades de su adaptación al medio urbano tendieron a disminuir. Por ejemplo, las festividades importantes que organiza la ADU cada año son tres: carnaval, aniversario del distrito y aniversario de la ciudad de Puno. En estos eventos siempre se cuenta con la participación de las bandas aimaras traídas desde Puno o de Bolivia y la asociación presenta sus propios conjuntos de danzas(9) compuestos por los propios unicachinos y unicachinas, entre jóvenes y mayores. Lo anterior es favorecido también por las otras actividades que realiza la asociación, las cuales siempre involucran la participación directa o indirecta de las familias migrantes de Unicachi. La ADU como parte de su labor promueve el desarrollo de las capacidades laborales, es decir presta su apoyo organizativo y de recursos para que sus miembros no pasen muchas dificultades. En los últimos años, por ejemplo, lideró la constitución de organizaciones económicas colectivas en el rubro de la comercialización de los productos de primera necesidad. Estos procesos de trabajo institucional contribuyeron a que las familias unicachinas interactuaran cotidianamente, compartiendo sus motivaciones e intereses, así como la mantención de la reciprocidad y la solidaridad propias de su cultura. Sin duda, hay muchas experiencias de adaptación al medio urbano, sobre todo a Lima. Esta podemos ilustrarlas y relatarlas a través de las historias de vida de los personajes y dirigentes de la ADU; pero dicho cometido lo elaboraremos más adelante. Para el estudioso aimara Ticona (2002: 27), ”las historias de vida generalmente constituyen el relato de ciertas personas sobre su experiencia individual, que en su gran mayoría son excepcionales, o, en otras palabras, son aquellas personas que reflexionan sobre la experiencia vivida dentro de una determinada sociedad y cultura”. Adopción de nuevos valores
y cambios en la cultura aimara originaria En el caso de Unicachi, los valores propios como la lengua, costumbres, reciprocidad y la colectividad se han reproducido con algunas modificaciones por la incorporación de elementos citadinos; sin embargo no sufrieron profundas transformaciones. En esto la ADU jugó también una función de primer orden para que los unicachinos todavía mantengan la identidad cultural ancestral. La influencia de los valores urbanos se puede tipificar como una imposición, pues la ciudad nos parece que no es abierta a la presencia de la diversidad cultural. Las condicionantes del medio urbano tienden a uniformar a todos lo migrantes en el modo de vida, valores, conductas, pensamientos e ideales. El grado de cambio de los valores culturales depende mucho de dos factores. Primero, algunos migrantes vienen con una experiencia urbana previa, mientras para la gran mayoría de los migrantes constituye una experiencia totalmente nueva. La redefinición cultural en cada uno de estos dos grupos es de diferente nivel. Para los migrantes con experiencia urbana la adaptación es más sencilla y por lo mismo tienden a la larga evitar la reproducción de su cultura originaria. Para la gran mayoría de estos migrantes, el cambio y la variación cultural es un proceso lento; la influencia de la ciudad va recreando con nuevas formas la cultura aimara. Sin embargo, la ausencia de una institución de migrantes puede traer como consecuencia cambios profundos en las manifestaciones culturales originarias. Segundo, la organización colectiva que han producido los migrantes como en el caso de los unicachinos puede frenar el cambio y transformación rápida de los valores culturales propios, aún en los contextos más discriminatorios. La asociación de migrantes actúa como un mecanismo de protección y de autoafirmación de la identidad frente a los citadinos. Conclusiones Las instituciones que internalizó el migrante en su nuevo hábitat son el Estado en función social, los sectores sociales, las organizaciones sociales de base, el sindicato, el mercado, el barrio y la vecindad, entre otros. La Asociación Distrital Unicachi se hace cargo como agente socializador y también como los otros significantes de las familias migrantes. Por eso, afirmamos que la ADU es precisamente la institución social que se ha convertido en un mecanismo que ha servido para cumplir el rol socializador de muchas familias migrantes a la ciudad de Lima. Notas Explicativas Bibliografía |
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Boletín IFP__:::__Documentos para una mayor Justicia Social |
Año 3, Número 11 |
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